Jerusalén

“Nunca debiste cruzar el Jordán”, se disponían a espetarse en la mañana del miércoles en la frontera del bíblico río, con el sol bien elevado ya sobre el horizonte, 273 metros bajo el nivel del mar. Dos bravucones de ambas orillas, tipos duros de gran talla y complexión, se habían retado a través de las redes sociales para resolver a puñetazos sus diferencias políticas y diplomáticas en el puente de Allenby, la frontera natural entre Jordania y Cisjordania, territorio palestino ocupado por Israel desde hace medio siglo.
El diputado jordano Yaya al Saud, presidente del comité de apoyo a Palestina en el Parlamento, había lanzado el guante en Twitter después de haber leído un provocador tuit del legislador de la Knesset Oren Hazan, dirigente del ala más conservadora del partido Likud. “Si es hombre, que se atreva a encontrase conmigo en el puente”, retó Al Saud sin mayores matices a Hazan, colono en el asentamiento cisjordano de Ariel.
Al hilo de las protestas en Jordania aagua y cuyo culo protegemos día y noche, necesitan un poco de reeducación”.
Ambos legisladores ya eran bien conocidos por su fanfarro
Cada 60 segundos, una especie se extingue.
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